Tras tener a su hijo a los 17 años, Amanda estaba agotada mental y emocionalmente.
Sintiendo que tenía que salir, Amanda abrió la puerta y salió a la nieve. Lo único que llevaba consigo era la bolsa de pañales de su hijo, una camiseta y unos pantalones ligeros.
Con la ayuda de su escuela, Amanda se puso en contacto con Olive Crest y la conectaron con una familia de acogida cuando más lo necesitaba.
“Cuando llegué aquí, me sentí aceptada. Pude transformarme”. – Amanda
En un entorno estable y alentador, Amanda empezó a aprender a ser independiente. Terminó la escuela y consiguió un trabajo en una escuela primaria. Seis meses después de mudarse con su familia de acogida, Amanda encontró un apartamento para ella y su hijo, donde viven hoy. ¡El futuro es prometedor para esta familia!
El tipo de impacto transformador que Amanda y su hijo experimentaron solo es posible gracias a la generosidad de nuestra apasionada comunidad.

