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Consejos para dormir

Los niños no duermen bien

La privación del sueño se está convirtiendo rápidamente en una nueva epidemia.

Un estudio reciente publicado por la Academia Americana de Pediatría reveló que los problemas de sueño afectan ahora entre el 25 y el 50 % de los niños y al 40 % de los adolescentes. El estudio también reveló que la falta de sueño afecta negativamente a cinco marcadores de desarrollo infantil: la curiosidad por aprender cosas nuevas, la realización de todos los deberes requeridos, el interés por el buen rendimiento escolar, la finalización de las tareas y la capacidad de mantener la calma y el control ante un desafío.

Otras investigaciones demuestran que la privación del sueño afecta a la agudeza mental y la atención, el rendimiento cognitivo, el estado de ánimo, la resiliencia, la adquisición de vocabulario, y el aprendizaje y la memoria.

“El sueño es crucial para casi todo. Debería considerarse tan vital como el ejercicio y la dieta. Las escuelas y los padres deberían apoyar y fomentar hábitos de sueño saludables en los niños.»
—Lisa Henderson, Departamento de Psicología, Universidad de York, Reino Unido

¿Cuánto sueño es necesario?

En general, la Academia Americana de Pediatría recomienda:

· Bebés menores de 1 año: 12-16 horas
· Niños de 1-2 años: 11-14 horas
· Niños de 3-5 años: 10-13 horas
· Niños de 6-12 años: 9-12 horas
· Adolescentes de 13-18 años: 8-10 horas

Establecer una rutina saludable para la hora de acostarse

Al contrario de lo que muchos padres creen, a los niños les gusta saber cuándo van a ocurrir las cosas. La previsibilidad les hace sentirse seguros y protegidos. Conseguir que sus hijos duerman bien es simplemente una cuestión de establecer una rutina y ceñirse a ella en la medida de lo posible. El caos no es una estrategia de crianza ganadora.

La Sleep Foundation y el Johns Hopkins All Children’s Hospital ofrecen los siguientes consejos y pautas para que los padres establezcan rutinas de sueño saludables:

1. “Relajar” el ambiente familiar
El mejor momento para acostar a su hijo es cuando tiene sueño, no cuando ya está dormido. Esto les ayuda a aprender a conciliar el sueño por sí solos. Lo ideal es que la rutina empiece a la misma hora cada noche. En cuanto se ponga el sol, empiece a “relajar” el ambiente familiar:

· Atenúe las luces.
· Deje de usar aparatos electrónicos una hora antes de acostarse.
· Limite el consumo de cafeína.
· Haga que sus hijos tomen un baño caliente.
· Realice una actividad familiar tranquila, como leer.
· Si sus hijos se despiertan, vuélvalos a la cama con la menor interrupción posible.
· Establezca una hora para que los niños puedan salir del dormitorio.

2. Un dormitorio que invite al sueño

· Temperatura de la habitación: El cuerpo y el cerebro se enfrían para prepararse para el sueño, y esto puede verse alterado por un dormitorio cargado. Para evitarlo, intente mantener el termostato alrededor de los 18 °C.
· Nivel de ruido: Las investigaciones sugieren que incluso las leves perturbaciones sonoras pueden afectar a la calidad del sueño, aunque la persona que duerme nunca se despierte. Considere la posibilidad de usar cortinas que bloqueen el ruido para reducir el ruido de la calle. También puede usar un ventilador o una máquina de ruido blanco para ahogar los sonidos impredecibles o que distraen en los dormitorios de sus hijos.
· Nivel de luz: Mantenga los dormitorios de sus hijos lo más oscuros posible. Esto promueve niveles saludables de melatonina y apoya el reloj biológico natural de sus hijos. Si sus hijos tienen miedo a la oscuridad, una pequeña luz nocturna está bien.
· Olores relajantes: Los aromas calmantes tienen efectos sedantes leves. Puede probar a usar aceites esenciales, un difusor de ambiente o un saquito de popurrí seco para proporcionar un olor relajante que induzca al sueño.

Los efectos negativos de la privación del sueño en los niños son claros y están bien establecidos, al igual que el número mínimo de horas de sueño que necesitan. Depende de nosotros, como padres, establecer rutinas saludables desde el principio para ayudar a nuestros hijos a prosperar.

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Educación para Padres es un programa de Olive Crest. Financiado por: Agencia de Atención Sanitaria del Condado de Orange (HCA), Servicios de Salud Mental y Recuperación, Oficina de Prevención del Suicidio, Ley de Servicios de Salud Mental/Propuesta. 63.

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