Celebre el Mes Nacional de la Adopción: la historia de Katie
Cómo el poder curativo de la familia cambió la vida de Katie para siempre
Desde el momento en que Katie llegó al mundo, quedó claro que era especial. Nacida con 15 semanas de antelación y con un peso de poco más de medio kilo, pasó los dos primeros meses de su vida en el hospital luchando por sobrevivir.
Sabiendo que el vínculo afectivo con unos padres cariñosos sería vital para que la salud de Katie mejorara, Olive Crest hizo una llamada importante a Talon y Doug Deatrick, quienes habían sido certificados para convertirse en padres de acogida apenas cuatro días antes.
Talon recuerda: «Fueron sinceros con nosotros sobre los problemas que probablemente tendría Katie. No había garantías de nada, pero rezamos por ello y lo pusimos todo en manos de Dios».
Doug añade con una sonrisa: «Me encariñé en cuanto la tuve en brazos».
Katie nunca se rindió
«Fue intenso durante un tiempo», recuerda Talon sobre sus primeros días con ella en el hospital. «A veces, cuando uno de nosotros la sostenía, dejaba de respirar. El monitor se disparaba y las enfermeras tenían que quitárnosla de los brazos y empezar a trabajar con ella para que volviera a respirar».
Al principio, Katie también tenía dificultades para comer y recibir suficiente nutrición. Sin embargo, una vez que Doug y Talon empezaron a quedarse con ella en el hospital cada día, Katie mejoró y empezó a comer con normalidad.
Empezaron a surgir otros retos físicos. Cuando Katie tenía seis meses, parecía tener problemas para ver. Talon dice: «La llevamos a un oftalmólogo, que nos dijo que no podía ver nada más allá de distinguir entre luces y sombras, y que era dudoso que fuera a mejorar alguna vez. Aquello nos dejó desolados, como pueden imaginar».
Doug continúa el relato: «Pedimos cita con un optometrista del desarrollo. Mientras tanto, hicimos lo que pudimos para estimular su visión. Entonces, una mañana, ¡notamos que estaba siguiendo objetos con la mirada! ¡Podía ver, y estábamos entusiasmados! Parece que solo tardó un poco más en desarrollarse. Sabemos que todavía necesita ayuda con su visión. No estamos seguros, ya que aún es muy pequeña, de cuánta visión tiene exactamente. Pero sus problemas visuales no parecen afectarle de ninguna manera».
Talon, profesora con un máster en Educación Infantil, dejó su trabajo para poder dedicar más tiempo al cuidado de Katie. Con un programa de terapia de nueve horas a la semana, Talon y Doug se dedican a garantizar que ella responda bien y progrese todo lo posible. Cuando las cosas se ponen difíciles, Talon dice: «Cada vez que tengo un problema, a la primera persona que llamo es a la gestora del caso en Olive Crest. Siempre está dispuesta a ayudar».
«Es capaz de resolver problemas»
Ambos padres dicen que su pequeña tiene un espíritu independiente y se esfuerza mucho por conseguir lo que quiere. Doug dice: «Si hay un reto, ella va a encontrar la solución. Como nos dijo uno de nuestros terapeutas: “Es capaz de resolver problemas”».
Doug y Talon han aprendido que Katie está llena de determinación y que seguirá sorprendiéndoles a medida que supere sus obstáculos y siga prosperando. «Es un terremoto», ríe Talon. «Me ha enseñado mucho sobre la lucha, la perseverancia y el no rendirse jamás. Ha cambiado nuestras vidas. Puede que nunca camine como otros niños. Puede que tenga fallos en su visión o que nunca use su mano izquierda. Aún no sabemos qué nos depara el futuro, pero la confiamos a Dios y nos tomamos las cosas día a día. Estamos muy agradecidos por nuestra pequeña, sean cuales sean los retos».
Katie tiene un hogar para siempre
Justo alrededor del primer cumpleaños de Katie, el 7 de junio de 2016, Katie, Talon y Doug pasaron una mañana de alegría en el Tribunal de Menores Edmund D. Edelman de Los Ángeles finalizando la adopción de la preciosa Katie, y se convirtieron en su familia para siempre.

